Y bueno, hoy fue el entierro del austriaco. No hubo clases para que podamos ir a la misa a despedirnos de él. Contrataron dos buses. La gente de mi salón (que realmente era la gente de su salón) no estaba con ánimos de ir. Nadie estaba con muchos ánimos de ir, realmente. Yo no sabía si ir o no.
No quería ir a la misa porque no soy católica y siempre me pierdo en las misas porque nunca sé qué hacer. Y me iba a sentir incómoda si no iban alumnos y luego yo estaba con toda la gente de Arte. Me desperté temprano para ver si me animaba, pero no me animé. Entonces, decidí ir directo al entierro, en el Cementerio Británico.
Fui con Claudia, porque sola me daría patatús. Y llegamos demasiado temprano. Había un conserje de la Facultad y una alumna mayor que yo, y les pregunté si venían a lo de Michael. Me dijeron que sí, y que el resto llegaría en una hora aproximadamente. Entonces nos fuimos a pasear por ahí.
Y cuando llegué al hueco que esperaba al austriaco, con su lápida tirada al lado, me dio una impresión grandísima. Recién lo estaban terminando de cavar.
Recordé lo mucho que odiaba al resto de profesores y lo falsa que es esa gente. Todos con sus poses de artistas intocables, la mayoría que ni se aprende tu nombre (como Alejo que creo ni te conoce de vista), todos siempre mandándote al diablo y hablando lo peor de tus chambas. Todos ellos, que el día del velorio se mostraron sensibles y abiertos, me los imaginé como siempre. Como profesores de Arte. Los odié, los odié mucho. No quise estar ahí. ¿Qué tengo que hacer yo, al lado de ellos, si yo no los quiero? ¿Si no me gusta esa gente ni su mundo? Ni siquiera quiero ser parte de ellos ni ser como ellos. Siempre he huído de sus eventos y nunca, pero nunca, he ido a las misas en memoria de Winter porque me parecen lo peor.
Para mí, ese fue el fin. Vi el hueco ese y le dije adiós al austriaco. A él lo quise y por él estaba ahí. Había hecho mi mayor esfuerzo mental para llegar a ese sitio, frente a ese hueco, pero ya no podía más. Me fui y al salir, llegaba la carroza funeraria. Hui antes de que lleguen todos los demás.
Adiós, Michael. Adiós. Hasta pronto.
De dónde quiera que estés, por favor, protégeme en el exámen final.